viernes, 29 de noviembre de 2013

Los pensamientos en el TAROT



El TAROT es un lenguaje simbólico que instruye sin palabras. A través de las anteriores entradas en el blog, hemos visto cómo se comunica la energía creativa-sexual y la energía material a través de los símbolos. Estas diferentes energías pueden también ser vistas cómo egos con los que vive el ser humano y que relacionan su existencia: el ego material produce su enrizamiento en lo tangible, las posesiones; el ego intelectual produce pensamientos, el ego emocional produce sentimientos y el ego creativo- sexual produce creaciones. Parte de las personas que siguen el viaje del TAROT observan en el perro que hay detrás del Loco al ego humano que acompaña la aventura del viaje hacia el sí mismo. El TAROT no es una disciplina espiritual que pretende deshacerse del ego individual, sino lo que propone es una danza amorosa entre el ser esencial o quinta esencia con el mismo. Puede ser la danza de la mujer del Mundo con los “cuatro egos en las esquinas”. Al respecto recojo las palabras del poeta Ruemi:



“En verdad, somos una sola alma, yo y tú.
Aparecemos y nos ocultamos tú en mí, yo en ti.
Este es el profundo sentido de mi relación contigo, porque no existe, entre yo y tú, ni yo ni tú.
Somos a la vez el rostro y el espejo.
estamos ebrios de la copa eterna,
somos el bálsamo y la curación,
somos el agua de la fuente de la juventud y el que la escancia.”









En verdad, las 4 energìas o 4 egos no solo circulan en nuestra vida exterior sino también se encuentran en nuestro propio cuerpo. ¿Dònde podemos identificar los pensamientos? al respecto, el camino intelectual que orienta el TAROT tiene que ver con el chackra del tercer ojo ò Ajna.






Ajna significa percibir y conocer. Mientras que nuestros ojos físicos nos permiten percibir las cosas tangibles, el sexto chackra, el "tercer ojo", nos ofrece la capacididad de conocer màs allà de tener una evidencia concreta.

El símbolo de este chackra es el loto de dos petalos. Los pètalos son como nuestros dos ojos físicos a cada lado del tercer ojo, como los dos lados del cerebro trabajando en armonía ò como alas transcendiendo de la realidad física, ò como dos parcelas de la realidad lo manifestado y no manifestado.

En este sentido, el TAROT nos orienta que el verdadero conocimiento se obtiene cuando la mente calla y el torbellino de pensamientos cesa, entonces entramos en contacto con nuestra propia sabiduría interna, capaz de saber todo lo que nuestra mente en un estado dicotómico desconoce.



El arcano número VIII, La Justicia trabaja con el verdadero conocimiento, con la espada que alza entre las manos, corta aquellos pensamientos tóxicos, que nos alejan de nuestro verdadero conocimiento que ella refleja a través de su corona abierta y con su propio tercer ojo dibujado en la misma. Los platillos miden lo que verdaderamente tiene valor para llegar a este conocimiento, también pueden ser interpretados como reflejo de las dos parcelas de la realidad a las que me refería antes: lo manifestado y no manifestado.

El número 8 refleja la doble estabilidad, entre el cielo y la tierra. El ser humano se representa como un hiriograma, entre la energía del cielo y la energía de la tierra. Esta perfección alcanza su sumit en el número 8, motivo por el cual se le llama el número perfecto.



En el lenguaje simbólico del TAROT, la energía intelectual se refleja a través de la espada. Elemento que es capaz de forjarse y afilarse. El ser humano reposa sus propias ideas en las experiencias de la vida, en los conocimientos adquiridos y en su propia capacidad de trascender.


El ocho de espadas en los arcanos menores nos hablaría de la máxima perfección que se puede alcanzar a nivel intelectual. Como vemos en el arcano, las flores que estaban en los arcanos menores de espadas precedentes se han reducido a la mínima expresión posible. El arcano se simplifica al máximo, queriendo representar el vacío mental al que se llega en estados de meditación y supresión del pensamiento. La mente llega a sí misma cuando se vacía, cuando no se identifica con el contenido y somos capaces de conocer el continente.
En el Zen este estado se denomina Satori, traducido como : "no mente", un estado de lucidez extrema en el cual los detalles de cada fenòmeno son percibidos sin ser evaluados ni analizados.

Siguiendo la línea de conocimiento en los arcanos menores, entre las figuras o triunfos de espadas; el caballero representa la figura que ha asimilado por completo el elemento que porta y parte a comunicar el conocimiento adquirido tras haber pasado por toda la experimentación del símbolo (espadas, bastos, oros o copas) en las anteriores figuras : paje, reina y rey.


Al respecto vemos como el caballero de espadas lleva dos mascaras sobre los hombros al igual que el arcano El Carro. El concepto original de la palabra ‘persona’ era máscara que retumba o hace mucho ruido. Las dos mascaras que porta El Caballero de Espadas, pueden interpretarse como los conceptos que tiene un ser humano sobre sí mismo. Los conceptos con los cuales nos identificamos. El Caballero de Espadas que ha pasado por las diferentes etapas de conocimiento es capaz de desprenderse de los mismos y porta con esta sabiduría hacia otro reino.


En la correspondencia con el arcano El Mundo, las espadas corresponden al águila situado en la esquina superior derecha. Este animal es capaz de elevarse a las alturas sin ningún límite. Al igual que nuestro pensamiento alcanza el infinito cuando le liberamos de las barreras adquiridas en las que está en nuestra mente. Darnos cuenta de dichas barreras y trascender los limites es otro camino iniciático al que nos conduce el TAROT





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